Lúdico Radicalismo

A través del humor, Erwin Wurm ha encontrado la manera de realizar una crítica social a nuestra vida diaria de la manera más divertida posible, logrando un puesto preponderante en la escena del arte contemporáneo.

Continuando con la línea de los objetos cotidianos, el austriaco se sumerge en la estrecha relación que las personas pueden llegar a desarrollar cona algunos de ellos, particularmente con los bolsos, los cuales hoy en día son un símbolo inequívoco de estatus social o sofisticación; la creencia de que este accesorio es una extensión de su dueño queda expuesta en las piezas de su colección Bags, presentando modelos emblemáticos de marcas de lujo -como Bottega Veneta o Hermès- antropomorfizados, es decir, con un par de enormes piernas caricaturescas en posturas que parecen andar de paseo o descansando, generando el cuestionamiento: ¿nosotros usamos el bolso o el bolso nos usa a nosotros? Una idea similar es el eje de Abstract Sculptures, donde curiosas salchichas metálicas son dotadas de brazos y piernas, adoptando posturas muy particulares, ya sea en solitario o en pareja. Siguiendo la línea de la cotidianidad, Erwin considera que el acto de subir o bajar de peso es también un hecho presente con regularidad y él lo considera como un gesto escultórico en sí mismo por los cambios de forma que se producen en el cuerpo, lo cual le valió de inspiración para representarlo artísticamente mediante el engrosamiento o encogimiento de elementos, como los coches en la serie Fat Car. Si bien a simple vista los proyectos de Erwin podrían pasar por cómicos o parodias banales de la vida moderna, lo cierto es que la crítica social y la invitación a la reflexión están siempre presentes para quien decida explorar más allá de lo aparente, de hecho él mismo ha declarado que la pregunta que ha motivado su trabajo a lo largo de las décadas es “¿Puedo usar esta idea de escultura para procesar la vida diaria y nuestro tiempo para ganar una nueva perspectiva o una nueva posibilidad de interpretación?”, la cual ha sido el hilo conductor en todas sus exhibiciones; de hecho, el proyecto de One Minute Sculptures no se produjo solamente una vez sino que se convirtió en uno que se sigue reinventando desde 1996 hasta la fecha, y su singular concepto llegó más allá de los amantes del arte contemporáneo gracias a que los Red Hot Chili Peppers (banda estadounidense de rock) en su video “Can’t Stop” de 2003 reprodujeron algunas de las poses que Erwin propone en dicha serie, y gracias a ello ahora se jacta de ser el único artista contemporáneo que ha sido agradecido en los créditos de un video musical transmitido en MTV y tener un lugar dentro de la cultura pop.

Y también él ha jugado con la ironía en su identidad propia con gran éxito, representándose a él mismo como un pepinillo en la colección de 2008 Self-Portrait as a Pickle, con varios ejemplares de este fruto en posiciones erguidas, la cual se ha convertido en uno de sus proyectos más reconocidos hasta la fecha. Si aquí el cuerpo tiene una connotación graciosa, Erwin la lleva al extremo opuesto al desaparecer por completo en la serie Substitutes, donde expone una serie de prendas de vestir de aluminio a gran escala -hoodie, traje, vestido- minuciosamente detallados en una paleta de colores de lo más diversa, que no tienen cabeza y están completamente vacíos en su interior; desnudando metafóricamente las carcasas que usamos en el día a día. La genialidad de Erwin Wurm lo ha llevado a participar en dos ocasiones en la Bienal de Venecia, en 2011 con su instalación Narrow House y en 2017 representando a su país; sus obras han sido subastadas con valores de seis cifras y su trabajo ha sido expuesto en los museos más distintivos de la industria, como el Centre Pompidou, el Guggenheim Museum o el Museum of Modern Art. Es así como el escultor menos escultor irrumpe en la escena del arte contemporáneo con su peculiar visión y su sentido del humor para llenarla de alegría. Continuando con la línea de los objetos cotidianos, el austriaco se sumerge en la estrecha relación que las personas pueden llegar a desarrollar cona algunos de ellos, particularmente con los bolsos, los cuales hoy en día son un símbolo inequívoco de estatus social o sofisticación; la creencia de que este accesorio es una extensión de su dueño queda expuesta en las piezas de su colección Bags, presentando modelos emblemáticos de marcas de lujo -como Bottega Veneta o Hermès- antropomorfizados, es decir, con un par de enormes piernas caricaturescas en posturas que parecen andar de paseo o descansando, generando el cuestionamiento: ¿nosotros usamos el bolso o el bolso nos usa a nosotros? Una idea similar es el eje de Abstract Sculptures, donde curiosas salchichas metálicas son dotadas de brazos y piernas, adoptando posturas muy particulares, ya sea en solitario o en pareja.

Siguiendo la línea de la cotidianidad, Erwin considera que el acto de subir o bajar de peso es también un hecho presente con regularidad y él lo considera como un gesto escultórico en sí mismo por los cambios de forma que se producen en el cuerpo, lo cual le valió de inspiración para representarlo artísticamente mediante el engrosamiento o encogimiento de elementos, como los coches en la serie Fat Car. Si bien a simple vista los proyectos de Erwin podrían pasar por cómicos o parodias banales de la vida moderna, lo cierto es que la crítica social y la invitación a la reflexión están siempre presentes para quien decida explorar más allá de lo aparente, de hecho él mismo ha declarado que la pregunta que ha motivado su trabajo a lo largo de las décadas es “¿Puedo usar esta idea de escultura para procesar la vida diaria y nuestro tiempo para ganar una nueva perspectiva o una nueva posibilidad de interpretación?”, la cual ha sido el hilo conductor en todas sus exhibiciones; de hecho, el proyecto de One Minute Sculptures no se produjo solamente una vez sino que se convirtió en uno que se sigue reinventando desde 1996 hasta la fecha, y su singular concepto llegó más allá de los amantes del arte contemporáneo gracias a que los Red Hot Chili Peppers (banda estadounidense de rock) en su video “Can’t Stop” de 2003 reprodujeron algunas de las poses que Erwin propone en dicha serie, y gracias a ello ahora se jacta de ser el único artista contemporáneo que ha sido agradecido en los créditos de un video musical transmitido en MTV y tener un lugar dentro de la cultura pop. Y también él ha jugado con la ironía en su identidad propia con gran éxito, representándose a él mismo como un pepinillo en la colección de 2008 Self-Portrait as a Pickle, con varios ejemplares de este fruto en posiciones erguidas, la cual se ha convertido en uno de sus proyectos más reconocidos hasta la fecha. Si aquí el cuerpo tiene una connotación graciosa, Erwin la lleva al extremo opuesto al desaparecer por completo en la serie Substitutes, donde expone una serie de prendas de vestir de aluminio a gran escala -hoodie, traje, vestido- minuciosamente detallados en una paleta de colores de lo más diversa, que no tienen cabeza y están completamente vacíos en su interior; desnudando metafóricamente las carcasas que usamos en el día a día. La genialidad de Erwin Wurm lo ha llevado a participar en dos ocasiones en la Bienal de Venecia, en 2011 con su instalación Narrow House y en 2017 representando a su país; sus obras han sido subastadas con valores de seis cifras y su trabajo ha sido expuesto en los museos más distintivos de la industria, como el Centre Pompidou, el Guggenheim Museum o el Museum of Modern Art.