Cape Town, la ciudad portuaria ubicada en la costa oeste de Sudáfrica, no es solamente la capital legislativa de este país y la capital de la provincia del Cabo Occidental, al sur del continente africano; es una de las ciudades con más diversidad cultural del mundo y a menudo figura en las listas de las más hermosas. Asimismo, de unos años a la fecha se ha convertido en la líder indiscutible en el mercado inmobiliario de alta gama en África; es precisamente en este idílico paraje en la península bajo la maravillosa Montaña de la Mesa donde la globalmente reconocida firma arquitectónica Saota -oriunda de esta región- dio vida a City Heights Residence. Esta vivienda lleva la tarea de plasmar la personalidad del residente en el proyecto a otro nivel, a través de un minucioso trabajo de la mano de los expertos en interiorismo ARRCC, con la tarea de favorecer las áreas sociales y el entretenimiento. Frente a la inmensidad del Océano Atlántico se erige este edificio de tres pisos con una estructura angulosa que desde la fachada sienta el precedente del distintivo tono arquitectónico. A lo largo de los mil doscientos metros cuadrados que conforman el total de esta propiedad terminada en 2019, se aprecia un extenso despliegue de materiales y texturas suntuosas que combinan toda clase de elementos, donde predominan los acabados metálicos de todo tipo -pulidos o patinados- en conjunción con la seriedad de la madera de nogal, aunado a una paleta de colores profundamente vibrantes tanto en mobiliario como en piezas de arte, mismas que se encuentran repartidas estratégicamente en las diversas áreas del hogar. En la planta superior se encuentra la recámara principal para vestirla con una vista panorámica del paisaje sudafricano de fondo que se puede disfrutar desde el balcón o al interior en la salita de estar; esta habitación bien podría pasar por un penthouse en sí mismo, con un pequeño gimnasio dentro, una discreta zona de trabajo y una espectacular área de baño donde el mármol y la madera de nogal son los aliados de la bañera central; la paleta de colores aquí se torna más sobria para favorecer el descanso en una especie de tranquilo santuario, con tonos neutros imperando la escena y texturas agradables. Descendiendo por el elevador hasta el piso inferior se encuentran las dos recámaras de huéspedes, siguiendo la misma línea de interiorismo, sumando sendas cortinas drapeadas que elevan aún más el sofisticado ambiente que las engalana.
El piso de en medio es, sin duda alguna, la obra maestra de este hogar, diseñado para satisfacer la predilección por las áreas de entretenimiento que tiene el cliente, con una propuesta que combina la comodidad sin sacrificar el estilo, en un plano abierto con diferentes ambientes adecuados para cada ocasión. Una delicada escalera doble de vidrio, con vistas a las montañas, es otra vía para acceder a esta zona, siendo la cocina la primera en captar la atención por su formato abierto con una gran isla de latón patinado, detalles de mármol y una placa de granito, compañera ideal del muro de nogal al fondo y una pintura abstracta como toque de color. Enseguida se encuentra un pequeño comedor para seis personas con una lazy Susan de mármol, con sillas que complementan la forma redonda de la mesa, coronado por una lámpara de aros metálicos a diferentes alturas que le añade personalidad; inmediatamente después, al fondo, está el bar. Este espacio perfectamente podría pertenecer a cualquier hotel de lujo, con una fastuosa propuesta visual que invita a disfrutar de cualquiera de las bebidas presentes en la estantería de madera, parte del techo de madera laminado de aspecto geométrico que delimita este espacio dentro del hogar, con una barra con capacidad para dos personas y un sofá esquinero acompañado de mesitas bajas con efecto espejo muy ad hoc a la estancia. Dichos espacios se encuentran separados por una pared laminada, dando un merecido protagonismo a la sala principal: una auténtica oda a la sofisticación urbana sin perder el dinamismo de su esencia, con un sofá de suave curvatura elaborado a la medida para seis personas -de cara al majestuoso paisaje natural fuera-, un par de poltronas en un peculiar tono púrpura y una silla reclinable color mostaza que crean un agradable refugio para la convivencia; dichas piezas acompañan la televisión de efecto espejo, que da mayor profundidad al área, sobre una chimenea de mármol Emperador y paneles acústicos decorativos a ambos lados que camuflan delicadamente el sistema de sonido integrado. Al costado se encuentra una terraza techada que permite disfrutar el ambiente paradisíaco sin estar completamente a la intemperie, misma que se puede cerrar para protegerse de las inclemencias del estado del tiempo. Al exterior -en el extremo opuesto- hay un comedor para ocho personas y de cara al mar es posible disfrutar del área recreativa, con un sundeck compuesto por dos elegantes tumbonas, el lounge con una discreta chimenea que reposa sobre la piscina infinita que pareciera flotar sobre el océano. La experiencia de interior a exterior fluye armónicamente gracias a una transición sutil, exudando un sentido de vivienda dinámica que favorece en todo momento la atención al detalle y resalta el gusto por el diseño de autor, permitiendo identificar la energía del dueño en cada uno de los espacios, particularmente en el contraste inesperados de materiales a juego con las obras de arte contemporáneo que enriquecen la narrativa.