Monumental trascedencia

El emblemático Monogram de la Maison Louis Vuitton cumple 130 años de ser legado vivo de la artesanía y el savoir-faire que los caracteriza, presentando piezas especiales de edición limitada como homenaje a su trayectoria.

Hagamos un viaje en el tiempo y remontémonos al año 1896, situémonos en París, una ciudad que está a punto de cambiar de siglo, que hace poco presentó la Torre Eiffel en la Exposición Universal, la evolución en la ciudad va a pasos agigantados y la efervescencia artística se respira por doquier; los franceses ya eran amantes de los viajes y la maison Louis Vuitton era la reina indiscutible del equipaje: sus baúles eran los más irresistibles, y también los más falsificados… ¿Qué se podía hacer para impedirlo? George, el único hijo de Louis -el fundador-, quien desde los 16 años fue aprendiz en los Ateliers d’Asnières y ahora estaba a cargo de la empresa, después de haber ideado la lona Damier, tuvo una gran idea: creó el símbolo LV como un homenaje a su visionario padre y cuatro motivos florales geométricos inspirados en el japonismo y el Art Nouveau para acompañarlo; con ellos llenó hasta el más mínimo rincón de los baúles. El resultado fue le Monogram, un éxito rotundo desde el inicio, al principio en textil del clásico color café y posteriormente en rojo, azul y verde; fue en el año 1959 cuando nace otro de los grandes aciertos de la maison: canvas, el textil flexible diseñado para durar toda la vida, ¡y el resto es historia! El emblemático patrón característico de Louis Vuitton cumplió 100 años en 1996, para lo cual reclutaron a artistas de todo lo largo y ancho del orbe (como Yayoi Kusama o Richard Prince) para intervenir su esencia gráfica. Hoy, le Monogram canvas celebra 130 años no solo de historia sino también de ser uno de los emblemas más reconocidos de la industria del lujo y la moda; hablamos no solamente de un estampado sino de un símbolo de cultura, innovación y, por supuesto, herencia. Para conmemorar un hito tan especial para la marca insignia del conglomerado LVMH, los bolsos más icónicos del Monogram -que en su momento fueron diseñados para ser atemporales y apreciados de generación en generación- han sido magníficamente reinterpretados. Los elegidos son Speedy, creada en 1930 con el objetivo de reinventar la movilidad personal; Keepall, creada el mismo año, un símbolo indiscutible del arte de viajar sin esfuerzo; Noé, creada en 1932 y diseñada originalmente para cargar hasta cinco botellas de champagne para celebrar la creatividad y la alegría; Alma, creada en 1992 como un elegante tributo a la arquitectura parisina; y, la más reciente, Neverfull, creada en el año 2007 como la compañía esencial del día a día.

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Tres colecciones cápsula son las encargadas de marcar el inicio de esta nueva etapa del icónico motivo, donde cada una rememora una faceta distinta de la trayectoria de la marca. Monogram Origine se inspira en los archivos de antaño de la Maison, concretamente en el patrón de 1896, para darle una nueva dimensión a sus piezas icónicas en un nuevo Monogram canvas que revive el tradicional jacquard, fusionando la ligereza moderna del lino y algodón con la calidez del espíritu de los primeros viajes gracias a la etiqueta con el nombre característico, evocando el savoir-faire que caracteriza a Louis Vuitton, con bolsos y accesorios -como monederos o carteras- en tonos rose, bleu o vert. Las colecciones que hacen gala no solamente del monumental bagaje histórico de la marca francesa sino también de su esencia innovadora son VVN y Time Trunk; en VVN Collection los bolsos que fueron totalmente disruptivos en su momento hoy son exquisitamente presentados como una oda a la herencia de artículos de piel, exponiendo el nivel supremo de artesanía de Louis Vuitton a través de la sofisticada sencillez del cuero natural curtido vegetal en una paleta beige atemporal que irradia pureza y autenticidad; en Time Trunk Collection es evidente la línea que une el pasado con el presente en una misma pieza, los baúles de archivo están vigentes en forma de trampantojo adaptado a la modernidad en los bolsos de canvas revestido de efecto antiguo que reproducen la textura y detalles metálicos de los baúles originales, con una etiqueta de dirección conmemorativa de estilo vintage; y como un guiño al carácter lúdico de la Maison, se presenta la figura Vivienne Speedy con una versión miniatura del clásico bolso sostenido en sus manos de flor Monograma.

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Por otro lado, la colección Louis Vuitton x Takashi Murakami retoma la exitosa colaboración de antaño y regresa con una reedición magistral del Monogram multicolor, donde el artista japonés vuelve a rendir homenaje al Monogram a través de colores vibrantes y creaciones psicodélicas traducidas en forma de pulseras, la maleta Horizon 55 y hasta los tenis LV Sneakerina. Probablemente George, al momento de idear algo que protegiera la integridad de la herencia de su padre, jamás imaginó que este este motivo ornamental llegara tan lejos, convirtiéndose en un vivo testimonio atemporal no solo de la artesanía que los caracteriza sino también de la creatividad que ha trascendido generaciones, ya que ha sabido reinventarse una y otra vez, ya sea plasmado en lona o cubriendo los baúles, cada una de sus etapas ha representado una expresión distinta del legendario arte de monsieur Louis Vuitton, donde los azulejos de la cocina de la casa de la familia en Asnières -junto con el arte neogótico- fueron la pieza clave para desarrollar este inconfundible diseño que a lo largo de las décadas se ha convertido en un código universal de elegancia y distinción que continuará perdurando mientras la historia lo permita.

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